Sunday, December 13, 2009

El relato erróneo

Paul Antschel vivía en el puerto de Babolandia.
Paul Antschel vivía en el puerto de Babolandia con su familia.
Paul Antschel vivía en el puerto de Babolandia con su familia y el perro que se llamaba Muy-Baboso.
El perro de la familia de Paul Antschel, que vivía en Babolandia, se llamaba Muy-Baboso porque botaba mucha baba, como era de esperarse.
En Babolandia los brutos pensaban que el perro Muy-Baboso, de la familia de Paul Antschel, que vivía cerca del puerto propiamente, botaba mucha baba porque era un babieca.
Babieca, como lo sabía la familia de Paul Antschel, natural de Babolandia, no era el nombre del baboso Muy-Baboso, como pensaban los brutos, sino el caballo del caballero El Sayyid.
Paul Antschel vivía en el puerto Babolandia con su familia y su perro Muy-Baboso y sabía que el caballero El Sayyid se tiraba al caballo Babieca.
El perro Muy-Baboso tenía la fortuna de no gozar de la muy mala leche de los caballos de los caballeros, como Babieca, por ejemplo.
En Babolandia el perro Muy-Baboso de la familia de Paul Antschel se había enterado de que a los caballos de los héroes los héroes se los cogen.
Los brutos de Babolandia no saben qué brutos pueden ser los héroes de los puertos y hasta de tierra adentro, como lo saben Paul Antschel, su familia y el perro Muy-Baboso, que vivió más feliz que Babieca, el caballo de El Sayyid.
Los héroes de los puertos y hasta de tierra adentro se mandan por el cuculito a los caballos.
Eso lo sabe Muy-Baboso.
La familia de Paul Antschel, natural del puerto de Babolandia, lo sabe igualmente.
Pero lo ignoran en Babolandia y hasta tierra adentro los brutos, los brotos, los britos, los bretos y los bratos.
Los héroes como el caballero El Sayyid le meten su obelisco a los babiecos en el cuculeíto.
Hay que matarlos o ponerles una condecoración en el culito.
En Babolandia el futuro poeta Paul Antschel propuso quemar las estatuas o sino hacerlas con un obelisco por detrás para ver si les duele.
Muy-Baboso movió la cola al escucharlo.
En el puerto de Babolandia a los brutos, los brotos, los britos, los bretos y los bratos les pareció irrespetuoso por su parte que Paul Antschel propusiera mostrar a los héroes con un obelisco incrustado.
Los britos pensaron que los titanes tenían derecho a meter el monolito donde fuera.
Que para eso son titanes.
Los bratos opinaron que había que hacer una campaña nacional de incrustación que empezara en Babolandia.
Los brutos se alegraron por la idea del apachurramiento.
Que para eso eran ellos.
Paul Antschel se alarmó en el puerto de Babolandia porque allí vivía con su familia y su perro Muy-Baboso no babieco.
La cruzada nacional apachurrante debía comenzar en Babolandia con los héroes metiendo el obelisco en los bretos.
Pero pensó Paul Antschel que algún día se acabaría en Babolandia el número de brotos también y que entonces la campaña seguiría con Muy-Baboso a lo mejor y con los Antschel.
La familia Antschel era dueña de Muy-Baboso en Babolandia y concluyó que únicamente los penes deseados pueden entrar al cuculeco de los o las deseantes.
Los titanes no podían forzar a los babiecos.
Qué lástima que Babieca se haya visto forzado por El Sayyid.
El Sayyid no tenía derecho a curucutear a Babieca sin permiso.
La familia de Paul Antschel se largó de Babolandia con su perro Muy-Baboso para librarse del proceso de incrustación, apachurramiento y enchufe.
Pero en todo caso e historia los cíclopes persiguen a los desenchufados que guardan su pupa para el pipe si creen en el proceso químico llamado pipetismo.
Los Antschel se fueron menos por fervor pipetista que por amor a la baba muy babosa.
A la madre y al padre de Paul Antschel lograron descubrirlos escondidos en la perrera del perro Muy-Baboso.
Allí a los tres los maduraron con la tiesura de una pilastra colosal.
Paul Antschel se puso algodones en el culo.
Paul Antschel pasó a llamarse Paul pero no Antschel sino Ancel, aunque de Babolandia los brutos y sus cohortes pensaron que el Ancel podría ser una puerta cancel por donde hacer entrar el amoroso fogaje de un Dios de piedra lisa.
Y así, lo desvirgaron.

2 comments:

Mateo De Luca said...

y... eh... me tome el trabajo de leerlo... no me hizo reír, tampoco estoy triste... me quedo pensando, si, en porqué la elección del tema...

FEDER galgo said...

gracias por la risa