Wednesday, September 08, 2010

“El uruguayo”

Le llevo veinticinco años a Rimbaud: ya no puedo aspirar a la genialidad ni a la anticipación. Me queda el residuo de la persistencia—ni siquiera la persistencia misma, que es ahora el ideal de una máquina imposible. En tal circunstancia, la mueca de escribir debe ser suficiente. Algunas líneas cada tanto valen por toda la bendita inspiración, por el arrebato que hace que uno acumule página tras página, con la noción, quizá equivocada, de que ese montón de palabras es gratuito. No, alguien nos lo cobra. Hay casos en que la literatura supone un trueque muy insólito, macabro: como si fuera una transacción ideada como castigo, cada sustantivo vale cien gramos de azúcar; cada punto y coma, un pan; cada verbo en pretérito, medio kilo de queso; cada numeral, un pollo congelado. La escritura termina por ser la forma material del vacío, que uno—más bien mentiroso—interpreta como un Tao benefactor.

Pero qué importa: siempre puede vivirse a medias de la vanidad de la certeza de la calidad del margen. Ese espacio tiene la estructura que uno decide, sin apego a las revistas de decoración. Sólo cuenta esa falsa libertad; la otra depende del aparataje de héroes, padrinos con sombrero de copa, funcionarios dormidos, bríndises—la falsa libertad hasta permite los plurales ilusorios. Desde esa zona hipnótica se ejercen la narración y el poema como modalidades propiamente utópicas: ¿qué lugar ese ése, dónde comienza y dónde continúa? Somos uruguayos o polacos: nos movemos como lo quiso Copi, nos quejamos o nos resignamos en el punto pensado por Jarry—nulle part. Tal vez por eso nos detengan en la aduana.

Eppur si muove: algo infantil hay en el hábito de reconocer que algo se mueve, rueda, rebota en las paredes, cae al abismo y sigue su marcha en un acantilado. Lo dijo César Aira: “Tal vez se trata de una resignación: resignarse a ser escritor y seguir escribiendo” (1). Qué más. Va a seguir escaseando el tomate.


(1) Graciela Speranza. Primera persona. Conversaciones con quince narradores argentinos. (Buenos Aires: Norma, 1995), p. 232.

19 comments:

Asterión said...

No deja de resultar curioso que confome sumo años, siento que cada vez hay más gente menor que uno. A veces desearía haber nacido como el otro marx, a una edad muy tmeprana.

Y por otro lado, solo esto lo vale: "Le llevo veinticinco años a Rimbaud: ya no puedo aspirar a la genialidad ni a la anticipación..."

Señor de Villamediana, se extraña su humor y su pluma más a menudo en este rincón, donde pareciera que la escritura a pesar de no llevar a nada, no deja de buscar.

Saludos

Víctor said...

Me perdonas la banalidad, pero ¿me puedes decir dónde queda ese supermercado, abasto o bodeguita en el que "cada sustantivo vale cien gramos de azúcar", sin contar lo del pollo, y también si sabes cómo consiguen esas maravillas -no los sustantivos y numerales, sino los productos y la determinación de esos precios? A cambio, te digo donde consigues 3 tomates por dos adjetivos y un sustantivo en hipálage.

Víctor said...

A mí me asombra que ambos (Asterión y Luis) les asombre que haya gente menor que uno. Simple: uno nace en 1961, otros nacen en 1965, y así.

Probablemente su asombro se deba a que no tuvieron hermanos menores: yo ví a la mía y de inmediato me di cuenta que tenía nueve años menos que yo, y son tan banal que no me asombré, como vuestras mercedes tan dadas a lo trascendental.

Por otro lado, sensu stricto, Moreno Villamediana le lleva no veinticinco, sino cientodiecinueve a Rimbaud, si contamos a partir de la muerte, aunque en el caso de Luis el diablo no sepa más por viejo, ya que él no es diablo...

Carolina said...

Lo bueno de la escasez de tomates es que Luis Moreno Villemadiana va a seguir escribiendo. Su adicción al tomate le había frenado su afán en la escritura. Cuando se volvió adicto, el tiempo que antes pasaba sentado frente al computador ahora lo hacía echado en el sofá, comiendo tomates y tratando de imitar el acento bogotano que tanto le gusta. A los tomates se los comía en conserva, en café, en caramelo. Algunos se los comía crudos, y muchos: ¡vivos! Ya el cabello se le estaba poniendo rojo y de las exilas le colgaban semillas. Pero después vinieron las lluvias, los altos precios y por último: la escasez. Al principio fue duro regresar a la normalidad de una vida sin tomates. Más de una vez lo pillé llorando frente a la película “Tomates verdes fritos”. Pero lo superó, menos mal. Ahora promete volver a cuidar sus blogs. Ojalá, al menos hasta la próxima temporada de tomates.

Víctor said...

Y yo que pensaba que su actitud de pavoneo, de brazos curvados con amplios ángulos debajo de las axilas, eran producto de un secreto orgullo por un manuscrito genial y secreto.

Gabriel said...

Qué más. Va a seguir escaseando el tomate. Habrá que consolarse con la abundancia de uruguayos (otra alternativa sería consolarse con la asombrosa fertilidad de los perros salchicha, los cuales -según fuentes anónimas- tienen sabor a tomate). Es gracias a los uruguayos que nunca faltará quien lance tomates a poetas, prepare marías sangrientas de calidad discutible y otros asuntos tomatescos como el apoyo y el aprecio a la buena prosa (es cierto, parece que la falsa uruguayidad permite escribir de cualquier manera).

Gustavo Valle said...

A ver, yo soy hermano menor, y no a mucha honra, pero hace rato que estoy resignado, protejo mis axilas con antitranspirante (he redescubierto las bondades del spray después de muchos años de extravío ecológico), voy casi a diario al almacén de los chinos para adquirir las vituallas necesarias para la vida en familia, pero me ocurre que una y otra vez me peleo con el chino (no confía en mí, no confía en nadie, los chinos emigrantes no confían ni en las matemáticas) y también casi a diario me rompo la cabeza (un poco más, quiero decir) frente a la pantalla sin encontrar ese trueque del Tao que mencionas, bien sea macabro o angélico, o benefactor, no sé bien. De modo que te ruego, acompañando la sabia banalidad de Víctor Azuaje, que indiques el lugar de ese fantasmático mercado bursátil-literario, ubicado quizás en el Río de la Plata o en Cracovia, según insinúas, y como me ha conmovido mucho el relato de Dña. Lozada acerca de tus adicciones hago pública la invitación formal a comer en casa unos buenos fideos con tuco, o en su defecto pizza home made napolitana, que son las mejores formas en que se puede consumir el tomate (dejando de lado el Bloody Mary, por supuesto), pues comerlo crudo, en caramelo o vivo, según el escalofriante relato, me temo que contribuye a una atolondrada metabolización del potasio, y quizás allí radica el problema, esa resignación, digo.

Luis Moreno Villamediana said...

I. Uno con todo el dolor de su alma prestada va y escribe tan sentidas líneas y de inmediato vienen Los Bichos De Siempre y empiezan a tirarle tomates a uno. Sólo es justo nuestro gran amigo Asterión, a quien le agradezco la solidaridad y el afectuoso reclamo. Debo decir una cosa: no escribo acá con frecuencia porque Carolina siempre está usando la computadora. Menos mal, eso le sirve para terminar cuentos que luego traducen al esloveno, el inglés y el polaco. Yo, cuando la máquina está libre, me dedico a bajar comics; de resto sólo hay tiempo para (atención, Víctor) ir al Abasto Bicentenario y comprar, con la nueva Cédula del Buen Vivir, lo poco que me dan. Lo triste es que en ese lugar no hay hipálage que valga: nada más aceptan adjetivos calificativos. A veces los vendedores se ponen necios, porque miran la Cédula y creen que no es mía: ¿quién creería, al mirarme el terso rostro, que de hecho soy veinticinco años mayor que Rimbaud? El asunto, Víctor, es que hablamos de Ramboces distintos; yo me refiero a Jean-Naté Rimbaud, el taxista, nacido en 1991; tú hablas de ya sabemos quién. El error de cálculo es de quien, a diferencia de los chinos emigrantes, sí confía en las matemáticas.

Pero qué más, hay que buscarle el lado bueno a las cosas. Que los Bichos Denominados de Siempre me hayan caído a tomatazos me permitió salir de la preocupación alimenticia y sentarme a escribir esta respuesta. Gracias a todos por el abastecimiento. Ya hoy, a la hora del almuerzo, Carolina me forzó a usar uno de los frutos de la Solanum lycopersicum en la preparación de una pizza casera, seguramente menos suculenta que la napolitana prometida por el Cuatrero y desde ya aceptada por Nuestros Héroes. La hice con pan pita, pero no quedó mal (según confesara Carolina después de abofetearme como acostumbra a la 1:37pm). Para la semana que viene prometí unos fideos al tuco; auguro que tampoco serán tan buenos como los prometidos, por lo que, pronostico también, me habrán de abofetear ese día a la 1:52pm. Así me paso la vida, entre trueques, esperas, bajadas de comics, almuerzos insuficientes y descubrimientos gloriosos.

Luis Moreno Villamediana said...

II. Hablando de descubrimientos, los comentarios de ustedes me permitieron aumentar en dos gramos mi sabiduría. Ahora sé que Asterión es leninista, por ejemplo. ¿Cómo explicar su deseo de ser como el otro Marx, no el que es? De Carolina constaté el disimulo: ay sí, negra, mamita (para imitar el acento colombiano que a usted le gusta, no se haga), me vas a decir que no se había enterado de que yo usaba los tomates como otros usan los bistecs: para cubrir los moretones. Si no apelo a la carne es porque el bodeguero no me ha querido cambiar la traducción polaca de tu "Cloaca" por un pedazo de solomo.

Otro: de Gabriel conocíamos su tendencia a otros moretones, más deliberados, que permiten extender las vacaciones. En esta hora aciaga caemos en la cuenta de que el Bicho es xenofóbico y pretende endilgarles a Nuestros Hermanos Uruguayos el mal gusto de amenazar a los poetas. Gabriel, te echo a Asterión en ese duelo Narradores-Poetas. Te fuñiste, compadre, Asterión levanta Los Capitales en versión alemana. En cuanto a las marías, agradece que lo hicieran por ti: era tu forma de fingir heridas en la dichosa foto hospitalicia de tu blog. Narrador rima con traidor.

Más otro: vengo a saber que los hermanos menores usan desodorante. En eso me tenía engañado Carolina; ella, como es hermana mayor, me juraba que mi deber como hermano menor de mis hermanos mayores y como hermano mayor de mi hermanita era andar por la vida con violín. Intuyo, Cuatrero, que no debo usar Mum bolita, aunque debo asearme. Gracias por el consejo. Te pago con otro: no te metas con los chinos, porque te pueden acusar con Ariel Magnus, a quien sí entienden, según. En cuanto a lo otro, ver más arriba: el mercado de las transacciones es el Bicentenario. Aunque eres criollo de aquí, no sé si te toca la Cédula: tú lo que tienes es cara de uruguayo de Cracovia, de modo que a lo mejor Gabriel ya te acusó y te pusieron en la Lista.

Me tengo que despedir porque Carolina va a usar la computadora. Yo le tengo confianza a su talento, sé que con su próximo Lozada me va a comprar pan dulce, y con otros tres Lozadas puede que saquemos los boletos a Baires, adonde vamos a comer fideos Y pizza (deja la pichirrera, Cuatrero, nos puedes invitar dos veces). En su afán, Carolina me recuerda a la mamá de Libertad, sólo que ella prefiere su firma a la de cualquier Yan-Pol Sartré. Que el Tao los ilumine; ya lo hizo conmigo: son las 2:57 pm y quiero cachetada. No es resignación, que conste, es gusto.

Luis Moreno Villamediana said...

III. Ahí les dejo pasto para las llamas. Si fueran buenitos, en vez de llamas para el pasto me lanzarían tomates y el resto del recado de olla, pa un sancocho. Les dejo con la combinación "cachetada" y "gusto": oigo la perversa (más bien jodía) mente de Víctor aceitando los motores. Etc. Bichos Malsanos. Kalimanes. Truco.

Gustavo Valle said...

Tantas horas de admiración lectora, tanto dejar de hacer una cosa para hacer otra, tanta invitación a degustar mi humilde gastronomía para nada. Todo, todo, todo para vengan y le digan a uno Bichos (con mayúscula y en plural) Bichos de Siempre, Malsanos, Kalimanes, Truco, en fin, y amenazas tipo "¡y si no te metemos en la lista!", y sin ninguna moral a la vista exigir para colmo doble invitación a mi mesa. Dónde se ha visto?! Yo me retracto: invito a un par de panchos (perrocalientes) y va que chuta.

Luis Moreno Villamediana said...

El comentario próximo pasado, escrito por Gustavo Valle, ha sido editado en beneficio de los lectores de este blog. En el escrito original, Gustavo me llamaba bizco, jorobado, patuleco, pelo malo, maracucho y otras muchas cosas impublicables. Dejé la parte en la que parece que fuera yo el victimario para no hacerlo quedar mal en público. Buena gente que es uno, pues. Pero estoy tan sorprendido por sus palabras que sólo mañana podré responder como se debe. Plugo a Dios que de hecho pueda salir de mi sorpresa y mi dolor. Amén.

Asterión said...

Menú de hoy para más insidia:

http://directorioblogscr.blogspot.com/2010/09/recomendaciones-de-blogs-12.html

Saludos

Luis Moreno Villamediana said...

Asterión:

Muchas gracias por la buena onda. Como ustedes vosean, igual que en cierta ciudad venezolana cuyo nombre olvidé (Víctor debe recordarla, seguro), te lo digo así: vos sí sois pana, no como

Gustavo de Jesús Valle:

Apenas voy saliendo de mi sorpresa y mi dolor. Yo que juraba que al llamarlos "bichos" los estaba elogiando. Al fin y al cabo, Bichos son los Buenos Intelectuales Con Humanismo Oferente (así se lee en Wikipedia). Kalimán, por su parte, es un superhéroe: ¿qué mayor halago que ponerlos en la misma banda de Superman, Batman, Spiderman, etc.? Quizá lo de malsano se haya prestado a confusión, en cuyo caso me explico: ustedes todos, amigos queridos, en su calidad de Bichos (cf. más arriba) son moralmente dañosos a la salud de la gente perversa, egoísta, poco solidaria. En otras palabras, gracias a su acción como Buenos Intelectuales Con Humanismo Oferente, el mundo será, al final, un mundo mejor. Con todo eso en mente, y apelando a la sabiduría de ese pueblo que jurasteis defender, cerré mi intervención con "truco". Ustedes debían decir "retruco". Eso. Ahora, o retomas la oferta de los fideos y la pizza, o...

Gustavo Valle said...

...de jesús me recuerda que me leí mi catecismo metido entre mortadelos y filemones y tintines, por allá en la iglesia don bosco, sucursal del crucificado, pero sobre todo templo oligarca y escuálido como pocos, pero al margen de eso, veo cierto aire de retractación discursiva o disimulado disimulo, y ante esas conductas sospechosas me pongo en guardia doblemente, de modo que haces bien en ponerme el tacuche de superhéroe para así repeler cualquier dardo mojado en almíbar... Ah, y todo por unos fideos y una pizza, que no es poco, pero como veo que vuestras vituallas del bicentenario más bien escasean, y como soy de corazón blando y espíritu generoso (tu comentario lo confirma) cambio pizza por dosis de triglicéridos, digamos choripan de carrito frente al río, mirando a la costa de la república oriental, para que no quede dudas de que todo esto viene de allá, de esa gente, del mismísimo uruguayo.

Anonymous said...

La poesía, ya se sabe, es un arma cargada de futuro. El presente entonces debería ser muy prosaico pero cuando hoy el periódico, sin rebuscar mucho, nos cuenta que un friegaplatos sin estudios está dando clases de cocina en Harvard, a un físico que hacía levitar ranas en un campo magnético le han dado un premio Nobel y un presidente de república le pegó una patada en la entrepierna a su adversario político... la literatura (la buena y la mala) lo sigue teniendo muy difícil.

Saludos ditirámbicos, Luis. Si vuelves de Uruguay escríbeme, prometo no volver a intentar rezar juntos. Si andas busy busy cuéntame solo eso y ya está. Si la cosa es un nuevo ladillazo no digo más que espero que no sea así. Si no estás en Uruguay ni busy ni con weltschmerz entonces solo queda una cuarta posibilidad que me hace sonreír solo con recordarla.

Si tengo que elegir entre reírnos juntos escribiendo y sonreírme de ti a solas (qué raro me siento al tener la posibilidad de elegir la opción menos buena, lo normal es solo poder elegir la menos mala) prefiero lo primero pero sin ti no puedo conseguirlo.

Un abrazo

Anonymous said...

"Puesto que la amistad es incompatible con la verdad, solo el diálogo mudo es fecundo con nuestros enemigos" dice el Ciorán nuestro de cada día. ¿Fue eso entonces, Luis? ¿Notaste que yo te solté una verdad a las primeras de cambio (así, sín más, con minúsculas y alevosía) y entonces elegiste reglarme un diálogo mudo aunque yo no sea tu enemigo? ¿En realidad todo es simplemente un weltschmerz de mal agüero (vulgo, depresión; espero y deseo que no sea así) o cualquier otro capricho, a cual más simple?. En cualquier caso tus múltiples "you are nice" de aquel email y tu párrafo busy-lazy final olían a despedida pero de ese olor hemos pasado a algo que no solo huele sino que se puede ver pero no sabría decir qué es.

El bueno de Bertrand Russell contaba que todo el mundo debería contarse mutuamente todas las verdades y decirse sinceramente lo pensaban uno del otro. Al hacerlo, escribía este ingenuo e inteligente señor (perdón por repetir el adjetivo) , todo el mundo se retiraría la palabra ofendido y no se hablarían durante un tiempo pero dado que se necesitarían unos a otros porque todos somos seres humanos, finalmente volverían a juntarse. Esta vez lo harían desde una base sin tanta purpurina y un tanto incómoda, todo hay que decirlo, pero esta sería mucho mejor que el compadreo perruno (estos animales también tienen pequeñas sociedades y jerarquías) que está al alcance de todos. Por vocación yo pongo en práctica con quienes me rodean la primera parte dando por supuesto, ingenuo de mí, que harán lo mismo conmigo y esperando que de esa actitud salga algo que esté por encima de la susodicha camaradería. No es ninguna sorpresa si te digo que de esos intentos de compartir una humana y por tanto modestísima verdad nadie ha pasado luego conmigo a la segunda fase de modo que tu "has alcanzado la distancia del corredor de fondo, Rafael" queriendo o sin querer, dio en el clavo aunque supongo, no sé, la palabra soledad, esa que de verdad acompaña al corredor de fondo y no la distancia, te resultaba demasiado malsonante y no te atreviste a escribirla.

Un abrazo entonces que no falte Luis. Tanto si eliges el lado perruno como si te visitas el "humano, demasiado humano" puedes contar con que mi respeto y mi consideración hacia ti no cambiará.

Anonymous said...

Muy buen post, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)

Anonymous said...

Interesante articulo, estoy de acuerdo contigo aunque no al 100%:)